LLEGA Y SE VA
LLEGA Y SE VA
No voy a renunciar a ti, este verano
porque fuimos dos, en busca de un destino,
no era tu rostro, tu cuerpo, el que encantaba,
era escuchar tu voz, tu risa, tus presagios,
preludio de un amor sincero, pero, prohibido.
Eras tú, la iniciativa, el pretexto en la clase
y fuera de ella, en mi sobrado tiempo libre,
siempre dispuesta ante el silbido clave,
recargabas tu cabeza sobre mi hombro,
palpabas con tu mano, latido en desenfreno,
a carcajada suelta, el tuyo comparabas.
La sombra del laurel, aquel que adoptamos
como refugio, para escuchar en él, el trino
de las aves, que siempre nos seguían,
te regalaba una rosa, los pétalos guardabas,
una foto, una carta, escrito un verso cursi,
todo, todo, hasta el más pequeño detalle.
Leían nuestras miradas, aleteo las mariposas
se perdían nuestras vidas en viaje insospechable,
de las canciones su letra, palabra por palabra
compaginaban lo que de frente y cerca tú o yo,
no decíamos, por miedo a qué, no sé... algo.
Nunca, ninguno de los dos, pronunció ¡Me voy!
no, o por lo menos no recuerdo, tal vez tú...
recuerdes algo, que mi mente haya olvidado,
pero en cada verano, que hasta mi alcoba llega,
me muestra tu presencia tal como eras, única,
tu figura quedó, tallada en mi recuerdo,
igual que el frontispicio... Universal.
Rhandi Reynard
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