NADA FICTICIO
NADA FICTICIO
Si construyo un palacio, o mansión pintada,
no de blanco, otro color, no de pureza,
pero sí, con laberintos intrincados, escondidos,
en donde la mujer, mujer y verdadera amante,
sin ser quimera, abrace mi deseo, para ser uno
y entre los dos ninguno, sin pertenencia, pero,
fusionados, extasiados a la pasión nocturna.
Cuestionaría su memoria, en morsificados rayos
de antiguos tubos de transmisión controlada,
quién eras antaño, que catificabas, anodizabas,
sin humedad previa, traspasando, rejas, rejillas,
y el calor, sí, el calor real procedía de abajo.
Por qué, cuerpos ascendentes en cúpula perfecta
expandían palabras, códigos secretos direccionados
a los correctos toques específicos, de un solo dedo
o abrazo trino sobre el plano, para ritmo sincrónico
pausado, acelerado aliento, según diestra o siniestra,
bramaban necesario S.O.S del naufrago desesperado
largo suspiro de fatiga, o descanso, del ser rescatado.
Encanto misterioso, carne y hueso, sigues escondida
tu presencia en todos lados, pero... dónde la llave,
que al introducirla yo, abra tu alcoba, me permitas,
deletrear las palabras al rozar y humedecer tu oído,
que en mis insomnes noches, el orden de mi sueño
o mi razón, ahoga sin conciencia alguna, en ese mar
de mi recuerdo, aunque sé, que estás... junto a mí.
Rhandi Reynard
0 comentarios