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Rhandi Reynard

UNA VEZ MÁS

Retorné, donde mora el Halcón,

recreo de los buitres, sin carroña,

comprobé con el eco mi presencia;

galopantes momentos trajo el viento

efímeras figuras, pero grandes conciertos,

desaté el ecuador que dividía los polos

sin importar miradas recorrí aquel camino

plenamente descalzo sin lastimar las piedras,

detuve la corriente del río de los fantasmas,

nada opacó mi vista, ni perturbó mi oído,

anciano de los días, silente me observaba

en momentos imberbe en otros, blanca espuma;

llegaron los gemelos que me vieron correr,

Solsticio de Verano que me dejó llegar,

fiereza en el camino, virginiana serena,

equidad sin palabras, escorpión sin ponzoña,

un centauro testigo… que los ojos abriera

miles de hojas cayeron para cubrir mi cuerpo.

Aquí mora el Halcón, su cielo, la cañada

y la linfa del río se viste de mil formas

hasta las piedras duermen en su arrullo,

cada rumor, con sus notas envuelve,

me ordenan que no piense, que respire

el viaje es torbellino, vértigo desafiante

descendí de los cielos… a conocer la tierra.

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