ALLÁ VOY
Allá voy, allá voy, madre adorada
al confín que te acoge eternamente,
sólo busco una gema aquí en la tierra
que brille como tú cuando en la vida,
brillaste silenciosa… pero intensa.
Sólo deja que encuentre ese tesoro
que a ti te hizo brillar gran señora,
como el amanecer, como Arco Iris
resplandeciente nimbo de mi vida.
Deja que yo descubra esa luz
que encendió tu amor de madre;
quiero dejar por lo menos…
calor sin escoria a quien me ama.
Humilde, ser el pedazo de ocote
que avive la flama de la tea,
hasta que el brillo intenso del amor,
ahogue por completo mi egoísmo.
Así, satisfecho de ser hombre,
iré a ti, como tú, lleno de dicha,
a ese gran confín, a ser estrella,
al dejar en el mundo, luz perenne.
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