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Rhandi Reynard

ALLÁ VOY

Allá voy, allá voy, madre adorada

al confín que te acoge eternamente,

sólo busco una gema aquí en la tierra

que brille como tú cuando en la vida,

brillaste silenciosa… pero intensa.

 

Sólo deja que encuentre ese tesoro

que a ti te hizo brillar gran señora,

como el amanecer, como Arco Iris

resplandeciente nimbo de mi vida.

 

Deja que yo descubra esa luz

que encendió tu amor de madre;

quiero dejar por lo menos…

calor sin escoria a quien me ama.

 

Humilde, ser el pedazo de ocote

que avive la flama de la tea,

hasta que el brillo intenso del amor,

ahogue por completo mi egoísmo.

 

Así, satisfecho de ser hombre,

iré a ti, como tú, lleno de dicha,

a ese gran confín, a ser estrella,

al dejar en el mundo, luz perenne. 

 

 

 

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