Blogia
Rhandi Reynard

FIN DE ESTE BLOG

FIN DE ESTE BLOG

FIN DE ESTE BLOG

FIN DE ESTE BLOG

 

                                               Existen, hombres con poder

                                                                 hombres ¡ah! con-ciencia,

                                                               el resto... es humo,

                                                               nadie extingue el fuego.

 

                                                           Rhandi Reynard

 

Escribí reflexiones, una breve biografía, la de mi amigo Rudolph, porque él en ese momento así lo solicitó, a cambio de ese favor, lo acallé por un tiempo, para que razonara cada momento.

Rudolph y yo, fuimos amigos inseparables, sobrevivientes aferrados a experimentar en este mundo, fuimos origen de la misma fuente, pero opuestos, el escuchaba, yo callaba, rompió desde el principio con las normas establecidas, reprochaba haber sido hijo natural, así, lo declaraba la factura de la sociedad a la que nos incorporábamos, no existió primogenitura, tampoco plato de lentejas, salvaje entre salvajes, hermano-padre, prestador de servicios no afiliado, a temprana edad, se hizo caminante, fajador sin guantes, reo sin cadenas, defensor de indefensos, colector maratónico de plata, cantante eclesiástico, estudiante destacado, lince cauto, bohemio natural, sensible enamorado, domador de porros, camaleón suicida, guarda espaldas de élite, técnico en radio comunicaciones, técnico industrial pertinaz, jefe, líder, ingeniero, gerente industrial, escritor silencioso, pensador sin memoria, aprendiz de actor, holograma sin sombra, engendrador físico, creador sin existencia, ciudadano sin patria, no se declaró humilde, ni pueblo, ni banda, no supo ser farsante, su pasión, también fue mía, él está sobre la tierra, a partir de hoy nos integramos a un extenso silencio que abarcará nuestro propio Universo.

Por este motivo, cierro este blog. A Internet, Blogia, Planeta México, cibernautas, facilitadores, Buscadores, lectores, a los que comparten, a los preceptores, a todos, todos, todos, ¡Gracias!. Si algo aportó Rudolph en el quehacer descrito, qué bueno, si el público siente, que no aportó nada al mundo, la culpa de dos.

 

                                               Rhandi Reynard

                                   México, 2 de Septiembre de 2014