QUÉ TE CUENTO II
QUÉ TE CUENTO II
No encuentro un verdadero motivo para saber qué te cuento. Cierto día sentado en la banqueta, se dirigió a mí, una viejecita sin preámbulo me dijo -¿Cuánta delincuencia verdad joven, -Pero qué podemos hacer nosotros -le dije- -es responsabilidad de las autoridades (me impuso una gran lección). ¡Claro que sí podemos!
(gritó emocionada) -compre flores naturales, pídale de corazón, al santito de su devoción y verá que las cosas cambian sin que usted se dé cuenta. -Me voy, el sol está que quema, luego nos vemos. ¡Gracias señora¡ ¡Que tenga un excelente día!, aunque tenía su cuerpo encorvado, caminaba mejor que yo. ¡Salud!
Rhandi Reynard
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