QUÉ HARÁS
QUÉ HARÁS
Qué harás, cuando ya no recuerdes
tu propio testimonio,
el prisma de mil rayos,
los coloridos frutos de miel,
que atraen sonoro canto trino.
Qué harás, cuando en vez
de girasoles, cargues huizache,
se contamine el néctar cristalino
y se apague el frescor de tu perfume.
Qué harás en las oscuras
e inquietantes noches aún,
de viva primavera, voltees hacia la luz
con somnolencia, el calor todo eleve,
ni sombra, ni humedad
que acaricie tu cuerpo.
Qué harás, cuando tus laberintos
se hagan intransitables, abruptos,
lo mismo que tus partidos labios
al soportar los cambios bruscos
sin compañero alguno, que te apoye.
Qué harás, mañana de abril,
antes que lleguen los asesinos
que acallen tu encanto, nunca eterno,
pregunto a ti, tierra sensual,
que albergabas, el teorema abortado.
Qué harás, después de todo
con las caricias frías,
en la cama de invierno,
del hospital robótico, letargo,
de otro tiempo, larga espera.
Rhandi Reynard
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