GULA
GULA
Como siempre, obsesión poderosa y natural. Escribiendo un libro (Novela, para ser preciso). Vertí, experiencias, alucinaciones, épocas, privilegios, metáforas, palabras encubiertas y mucho más. Terminado el texto, realicé la encuadernación artística, lucía perfecto, pero... el hambre, sí, el hambre, que en cada caso lleva rostro diferente, sólo pide, pide y pide.
Como autómata, empecé a comerme la cubierta posterior, después, hoja por hoja en número descendente, capítulo por capítulo, prólogo, índice, dedicatoria, etc. Satisfecha la tercera parte de mi estómago rumiante, repasé en orden inicial, todo, o casi todo, pues dejé como trofeo la cubierta frontal con el título en letras de oro.
Hoy, ante tantos patrones aparecidos o impuestos, cuando camino, me acerco a cada uno de forma discreta... en controlado eructo, les regalo el texto completo, sus oídos, captan el susurro, aunque ignoran quién es el autor, adivinan con facilidad, el título del trofeo ya enmarcado. "PATRÓN, LA PERRA YA TIENE HAMBRE"
Rhandi Reynard
0 comentarios