PORQUÉ SON MUJERES
PORQUÉ SON MUJERES
(Por eso...)
Para: Mis Princesas, todas...
Rhandi Reynard
Muchas veces he platicado con ustedes, pero no sé en cuántas, hayan retenido mis palabras. En esta era de grandes conflictos mundiales en lo político, religioso y familiar, me pongo a pensar, en qué nos afecta, si nosotros no los generamos, ni solucionamos, pero de forma inconsciente afectan nuestros sentidos, porque el mal de todos los males, sigue siendo el dinero. Por lo tanto en edad temprana como la de ustedes y sus jóvenes esposos, hay que aprender a ganar lo suficiente entregándonos más al trabajo que al ocio, sin confundir el oportuno esparcimiento. Tres cosas son muy importantes para con el dinero: Saber ganarlo honradamente, gastarlo razonadamente y ahorrarlo inteligentemente; hay lujos necesarios y tecnologías que no pueden pasarse por alto, pero siempre tiene que existir una congruencia, recuerden lo que dijo Fredo “La vida material, es una incongruencia, con la que hay que aprender a ser congruente, enriqueciendo el espíritu”, el mejor lugar para encontrar la congruencia está dentro de uno mismo.
No se aten por simple conveniencia a nada que las manipule, ni mucho menos aten a otras personas a ustedes mismas, el mutuo entendimiento, es el que permite el acercamiento sin condición alguna. Recuerden, seguimos siendo bestias clasificadas como racionales, por eso no somos capaces de vivir en pleno aislamiento, la relación es una necesidad que nos muestra todas las caras del amor, y el matrimonio, es el vehículo para descubrir lo mejor de nosotros mismos, la comunión en pareja es la mejor Oración. Jesucristo dijo: “Porque donde están dos o tres congregados por razón de mi nombre, allí estoy yo entre ellos” Él siempre hablaba del amor, lo recalcó de forma reiterada para que lo encontremos en nosotros mismos, pero no terminamos de entenderlo.
Aprendan a compartir los buenos y malos momentos con quien esté cerca de ustedes, sean de forma natural tolerantes. La nobleza, se lleva en los Genes, pero no por eso permitan que alguien intente pisotearlas, no confundan la otra mejilla con la estupidez. Preocúpense por su autonomía intelectual, tecnológica y humana, eleven su autoestima, quien desarrolla una alta autoestima es quien menos se ofusca, sabe dar el lugar que corresponde a cada cual y sus decisiones son categóricas.
Nadie puede destorcer lo que no ha torcido. No traten de comprender a quien dé lastima, ni solapen a quien sea majadero e intolerante. Enmienden de forma decidida y definitiva sus errores, hagan propias las cualidades que ocultan los grandes defectos. Si quieren que su matrimonio sea duradero, no dejen entrar a ese “Templo Sagrado” a personas conflictivas, solitarias o audaces, que sólo busquen penetrar en su vida. No comenten sus problemas conyugales a sus propios amigos ni mucho menos comenten defectos en ustedes o sus esposos, por el contrario alaben sus cualidades en el momento que deban hacerlo sin que esto sea motivo de arrogancia, el que habla mal del otro, no tiene definición de sexo, mucho menos como persona. No adivinen lo que piensa su pareja mejor pregunten para no equivocarse.
La humildad, no es sinónimo de sumisión; amen sin obsesión y quieran de corazón, aprendan a odiar retirando el habla sin desear el mal a nadie ya que éste se revierte. No renuncien a los derechos que por razón o ley correspondan, no sientan remordimiento si se equivocan, pues el Cielo y el Infierno lo moldean sus propias acciones. Busquen y aprovechen las mejores oportunidades sin utilizar nunca la frase “Nadie es perfecto” o “Soy humano”, si sienten que no son perfectas, es porque no se han dado cuenta que la grandeza hace lo perfecto, y esto, no se mide por estatura o fortuna, sino por el carisma que distingue al ser verdadero. Recuerden, nadie vive dos veces, por este motivo vivan hoy.
Tapen a tiempo los baches que se abran en su diario andar, hagan de su camino una supercarretera, donde sin problemas vayan y regresen cuando quieran, sin temor alguno. No hagan de sus hijos aves de corral, preocúpense por su oportuna preparación escolar y moral. Demuestren en acciones congruentes su capacidad espiritual por propia convicción; no los entreguen a religión alguna sin su vigilancia; muéstrenles que tienen la capacidad de volar advirtiendo que hay peligros ocultos que permiten la supervivencia de lo malo, a costa de lo bueno. No sean posesivos tampoco demasiado blandos, no se inclinen a los extremos, aprendan a ser equitativos ese es el verdadero valor de la justicia. Cuando quieran criticar la ignorancia de alguien, revisen cuál ha sido la fuente de su propio aprendizaje.
No dejen que sus esposos se embriaguen sin medida, porque el alcohol despierta a la bestia lastimada o al macho que se siente domado e incompetente, si esto sucede aléjense; si existe razonamiento sensato, que ellos mismos asuman su responsabilidad, sin que ustedes los empalaguen con sus constantes sermones, esos son los pretextos que busca el borracho, que le digan “no tomes”; háganles ver el límite agradable, en que lo dulce del verdadero hombre se manifiesta sin agresiones, prejuicios o males infundados.
Manténganse siempre guapas como mujeres, con sonrisa fresca y fragante, sin abandono en su rostro, físico, y forma de vestir. Utilicen perfumes discretos, pero cautivadores, ya que el hogar y la rutina les hacen caer en demérito. Otorguen y pidan que les den confianza plena, hagan a un lado los celos y más, cuando no hay fundamento, éstos, son una verdadera enfermedad que abren las puertas del infierno. La buena relación no se lee en una receta de cocina, es la tolerancia a lo que resulta tolerable. Vivan siempre enamoradas de la vida, el amor a su pareja con el tiempo se vuelve costumbre, más no se confundan, el amor es juguetón, se esconde, pero se exalta cuando dan con su escondite.
La vida, siempre nos exige mirar de frente, jamás agachen la cabeza, ayúdense entre ustedes cuando en realidad requieran ayuda, pero sólo para que crezcan como personas, no para vivir como seres humillados. Abran los ojos, agudicen sus sentidos para ser felices, y cuando estén en la cúspide de su felicidad, no dejen de dar gracias a Dios por haberles dejado llegar en vida. Por hoy... ¡Salud!.
¡Felicidades!
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