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Rhandi Reynard

HAZAÑA DE AMOR

HAZAÑA DE AMOR

 

Cánticos de sirenas escuché

en noche de gran meditación

la mirada hacia el mar incliné

embriagaba ese canto al corazón.

 

Me miré en el espejo de ese mar

en donde a plena noche varios soles

rayos de oro parecían irradiar

sirenas del mar... los girasoles.

 

De pronto, confundido, vi mi rostro

ya no era yo, miraba al dios Neptuno,

tóqueme a doble mano la gran barba

¡era yo!, detrás de mí, no había ninguno.

 

Me introduje en el mar, como gigante

y las sirenas parece que me guiaban

gané profundidad, superficie distante

el grupo de sirenas, me halagaban.

 

Pero un extraño hechizo me atraía

era el canto de bella sirena

que mi vista, mis oídos distraía

con su pecho desnudo y voz amena.

 

Soy tu dios, yo le dije soberbio

soy el amo y señor del gran mar

canta, canta y dime tu nombre

que mi furia, tú haces aplacar.

 

Anfitrite, es mi nombre señor;

no dejó de cantar un momento

mi soberbia aplacó el ruiseñor

la tomé y desposé, muy contento.

 

Fui del mar Poseidón orgulloso

ese canto de amor me calmó,

sigo viendo ese espejo precioso

que una hazaña de amor me enseñó.

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