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Rhandi Reynard

RESIGNACIÓN

RESIGNACIÓN

Llegué a la intimidad de tu aposento

cruzando cada espacio a hurtadillas,

tomando por asalto esa tu alcoba

busqué afanosamente algún destello.

 

Cómo el gato montés ante su presa

me movía sigiloso, cauto, abierto

seguro que mi presa, ya sin prisa

cayera doblegada ante mis garras.

 

Te vi tan indefensa, tan tranquila

un reproche en mí, de cobardía

me regresó de nuevo, como entré

a esperar mejor la luz del día.

 

Tomé una rosa del huerto de tu casa

guiado por sus espinas, la besé,

sentí, que hube besado esos tus labios

contento, sonriente, complacido me alejé.

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