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Rhandi Reynard

DE ESE EDÉN

DE ESE EDÉN

DE ESE EDÉN

 

Radiantes tulipanes

del edén, tu balcón,

donde los luceros

tu silueta veneran

desde el mundo exterior,

que proyecta perfecta

una lámpara tenue,

una sombra discreta

se mueve sin malicia

y mientras la contemplo,

ruego al Dios de la vida

que de ese edén mañana

me convierta en Adán.

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