¡ALTO!
¡ALTO!
¡Alto! ordené, a mi apresurada mano
cuando se deslizaba con la pluma
para vaciar el pensamiento humano
de un corazón que amor, nunca escatima.
¿Te has dado cuenta? a mi mano preguntaba
si esto que escribimos a de servir
a esa multitud de gente enajenada
que ante la indiferencia, parece sucumbir.
¿No te parece mal que sólo digas sí?
no te niegas a escribir lo que te dicto
sólo palabras de amor, que suenan cursi
pero yo del amor... he sido adicto.
¿Por qué no dices no? si dicto necedades
por qué yo no respeto ese tu honor
por qué sólo veo amor, no atrocidades
y con tanta insistencia... dicto amor.
¿Por qué no dices no? a mis pensamientos
quién va a leer todo eso que escribimos
si en este mundo son más los sufrimientos
no vamos a cambiar, al mundo en que vivimos.
No sé si agradecerte o de culparte
ya que mi amor ufano he compartido
mi necio corazón ha sido mi estandarte
eres cómplice, de aquello que he dictado.
No veo respuesta, ni nada que cuestiones
sé que no piensas, pues llevas de mi mente
rudos grilletes, ni así, nunca te opones
como el mundo no objeta, ante la gente.
¡Alto! No te apresures, sé juiciosa
ya que los versos de amor a nadie mueven
en este siglo, el amor es poca cosa
si no hay gente sensible... nunca sirven.
0 comentarios