Blogia
Rhandi Reynard

¡ALTO!

¡ALTO!

 

¡Alto! ordené, a mi apresurada mano

cuando se deslizaba con la pluma

para vaciar el pensamiento humano

de un corazón que amor, nunca escatima.

 

¿Te has dado cuenta? a mi mano preguntaba

si esto que escribimos a de servir

a esa multitud de gente enajenada

que ante la indiferencia, parece sucumbir.

 

¿No te parece mal que sólo digas sí?

no te niegas a escribir lo que te dicto

sólo palabras de amor, que suenan cursi

pero yo del amor... he sido adicto.

 

¿Por qué no dices no? si dicto necedades

por qué yo no respeto ese tu honor

por qué sólo veo amor, no atrocidades

y con tanta insistencia... dicto amor.

 

¿Por qué no dices no? a mis pensamientos

quién va a leer todo eso que escribimos

si en este mundo son más los sufrimientos

no vamos a cambiar, al mundo en que vivimos.

 

No sé si agradecerte o de culparte

ya que mi amor ufano he compartido

mi necio corazón ha sido mi estandarte

eres cómplice, de aquello que he dictado.

 

No veo respuesta, ni nada que cuestiones

sé que no piensas, pues llevas de mi mente

rudos grilletes, ni así, nunca te opones

como el mundo no objeta, ante la gente.

 

¡Alto! No te apresures, sé juiciosa

ya que los versos de amor a nadie mueven

en este siglo, el amor es poca cosa

si no hay gente sensible... nunca sirven.

0 comentarios