NO HE SIDO YO
NO HE SIDO YO
Ya me observaste –susurró casi llorando
desnuda, oscura, llena de fango, grandes llagas;
te llamé, sentiste miedo de tocar mi herida
fui pro-mo-vida ahogada de inconsciencia
humillada por excedida ambición, incompetencia,
de ti, estaba orgullosa, me llenabas… hombre,
pero tu mente obtusa, obligó a prostituirme
ya no con hombres de traje empresarial, hoy,
hago el amor, con Titanes, esos que te envidiaban
pero que sus caricias me desbordan,
avivan la hoguera si estoy triste, o indiferente,
me humedecen y secan con su aliento
reviven en mi deseo, al óvulo apagado
que nacido, ocupará los bosques, las montañas,
pero tú, aún viendo lo que engendran ellos
sigues disimulando, ingenuo a mis espasmos
que cimbran las entrañas, para regenerarme.
¡Escuchaste! –gritó. –Tranquila, escuché –le dije
pero no he sido yo, la causa de tu infidelidad,
te vea, como te vea, seguro estoy de mí
que no serás capaz de optar por otro hombre,
tampoco dejarás de ser… mi verdadera Musa.
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