QUÉ MÁS
QUÉ MÁS
Creo que todos los seres humanos tenemos FE, esa fuerza que nos mueve o nos rescata de perdernos en los momentos más difíciles y que cada cual, la interpreta a su propia manera. Pero los que tratamos de superar el egoísmo, la envidia, principalmente la maldad, actuamos de buena FE, que es diferente a lo anterior expuesto.
He sido, sinceramente un cúmulo de experiencias, desde mi corta infancia hasta la fecha, cada día una experiencia nueva. En el pasado siempre tuve la inquietud de pertenecer a algo pero… sin ser asimilado (que inocencia), todo, todo, repite el mismo eco. Me he relacionado con todo tipo de personalidades, he comido con indigentes, prostitutas, clérigos y millonarios y cada cual tiene un motivo propio que lo mantiene en este mundo o más allá.
Abandoné mi afán de ser siempre yo y al último yo; esto sucedió cuando terminé de escribir una novela en que el personaje proclama que la vida es inútil y absurda, desde aquélla fecha rompí el espejo e inicie la búsqueda de todas las cosas que la vida nos presenta, cosas que atropellamos sin darnos siquiera cuenta de que ahí estaban, razonar qué es lo que hace al ser humano egoísta y al hombre, ambicioso desmedido. Mientras permanecía en la rutina social y envuelto en fuertes presiones económicas, no tenía opción de pensar de forma razonada, sin ver que más allá y tan cerca existía algo grande que me contentaría, sin dejar de servir, de querer de dar, y lo más importante creer que podría pensar.
En época pasada mi Ángel, sí, con mayúscula, me consiguió una credencial que me ostentaba como compositor, yo le borre y con letra de ajena de la máquina original le puse “poeta”, sonaba para mí, como que más importante, mi Ángel, me conseguía autógrafos de grandes artistas, me daba gusto pero no me llenaba, ya que todo al fin de cuentas lo regalaba y los ajenos-cercanos, se lo adjudicaban. Famosas mujeres fueron en mí y para mí verdaderos amores platónicos o musas de mis temas, o sea que en realidad me sentía un poeta romántico, en plena Guerra Fría.
Mientras transcurría mi espacio de silencio, entre la guerra y la paz, surge la Casa de Cristal, el Gran Hermano y la WEB, y yo, en mi cueva, como en la era de las cavernas. Por mi situación económica ya no existía la tecnología, pero… alguien me abre un E-mail o correo electrónico, después un F. B. Un G. M, etc. lo agradable… era gratis, claro para ingresar había que pagar el café que nunca me sirvieron, de esta forma retomé la escritura sin dejar de seguir haciendo libros artesanales con la información generada para regalar a mi propia familia o a extraños que mi intuición presentía de buena fe, pero haciendo lo propio para que en un futuro la exploten mis herederos. A través de la WEB se abre mi buena fe, despojado de la envidia, pero la WEB, es como nuestro cerebro o para ser más específico como nuestro subconsciente, danzan ángeles y demonios pues es difícil encontrar contactos de buena fe.
La literatura es difícil de entenderla, mucho más cuando no se siguen reglas establecidas, lo fácil se puede hacer difícil y para los que saben en verdad, lo difícil ya está dicho, no hay objeción; en la lectura cualquiera que sea, hay que aplicar un criterio libre de prejuicios para valorar lo bueno o lo malo por parte de una persona, comunidad o sociedad de cualesquier tipo, para que nadie se sienta ofendido ante una palabra mal escrita, mal interpretada o una imagen mal vista.
Ahora ya no me siento poeta en lo que escribo, porque lo hago para mentes reflexivas, aunque siempre este siendo evaluado por alguien en lo secreto. Todos somos eso, ángeles y demonios y nuestra lascivia en ocasiones nos gana, para eso no tengo justificación a menos que me cambiaran el chip y me enviaran a la zona del silencio en algún desierto de la tierra. Ya borraron de mi blog una foto mía de mí, yo espero que sea para bien porque no estaba acorde a mi predicación, pero si es para dañarme tampoco me preocupa porque todos los registros y publicaciones son mías y saben en realidad quién soy.
Doy gracias a todos los que me han permitido la oportunidad, los que leen, los que evalúan, los sin voz, que sé que existen. Rara vez contesto alguna pregunta por este medio, me gusta comentar en relación a lo que otra persona escribe para bien o para mal, no por esto estoy renunciando a la amistad de mis contactos o los contactos de ellos, no soy más que otros, aunque en ocasiones me siento halagado, aún así, no respondo. Saludos a toda la comunidad cibernética y de más allá, pues precisamente en este día primero de Noviembre de 2012, el espíritu de Ulises, el guerrero que va dentro de mí, me movió el tapete. Saludos.
0 comentarios