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Rhandi Reynard

NADA

NADA

Escribo reflexiones, evitando caer en el agravio, en la mentira, sin ajustarme a reglas académicas, porque nada es universal ante tantos bailes carnavalescos de máscaras, antifaces, modas, tecnología, democracia, re-partidos políticos. El joven común es un soñador que proyecta un inicio con grandes virtudes, las pierde en un lapso y tarde las reencuentra en sus vivencias. Leer, leer un poema costumbrista, pesimista u optimista, siempre es bueno, cuando el momento surge oportuno para comprensión de la palabra escrita. La música, en todos sus géneros, es lo mismo, la religión… igual. La condición no es ser actual, sino ser verdadero. Todo lo que expresamos o se manifiesta ante nuestros ojos o nuestros oídos, es energía, energía de la cual sólo sacan provecho los seres inteligentes o los príncipes de los mendigos dotados del privilegio Maniqueo. En cada paso dado, se retroceden dos, el camino equivocado que lo conforma, no es el que debía de andar. De qué sirve un ideal realizado, si no se ensancha el camino que va más allá de donde alumbra el sol, seguimos a los ya establecidos para acrecentar sus bienes, a costa del sacrificio del propio bien-estar individual. Con dinero baila el perro, ¿Pero… de dónde sale tanto perro dinero? todos se preguntan y se preocupan para bien o para mal; el que fácil lo obtiene, lo atesora; el que lo hace con esfuerzo, lo maldice, porque ambiciona el del otro. Me ajusto a todo y me asusto de todo, sin descubrir los misterios de los reyes. Una reflexión, es una reflexión, no exige fanfarrias, ni reconocimiento, para ellas no existe el público, es necesario el momento. La reflexión en un cúmulo de palabras en un barco de papel sobre el océano, el mar las ahogará sin que ninguna pueda escapar por sí sola, porque sola… no expresa nada, nada, nada y nada.

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