XLIII
XLIII
Es difícil el proceso
para tejer un verso a mano,
palma con palma, esfuerzo con esfuerzo,
sólo quien lo sabe hacer lo entiende,
pues ni una lupa alemana es tan sensible
para mostrar el amor que encierra un todo,
al terminar el poema; el usuario del mismo
jamás vuelve a encontrar la letra que lo inició,
ni la sílaba con la que fue terminado,
aunque los poetas lo lleven siempre…
en la cabeza.
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