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Rhandi Reynard

CANTIDAD O CALIDAD

Hay ocasiones en que no entiendo nada, tal vez por eso el tata le aconsejó a mi padre que por nombre me pusiera Ignaro. Ayer, me encontré a mi primo Dimas, después de saludarlo, me dijo, que su hijo estudiaba en una escuela particular,  –pregunté–¿y por qué en una particular?, –contestó– porque enseñan más y mejor. –Muy bien, le dije– y nos despedimos.

Dimas sí que me dejó intrigado, yo a duras penas aprendí lo que nos enseñaba Ruperto, en el bajareque aquel, que improvisamos entre todos allá en el pueblo. En la colonia en que vivo, hay un señor que adquirió una escuela primaria desde hace aproximadamente veinticuatro años, un señor chaparro, regordete, tirándole a los sesenta años, lo veo siempre que pasa por la casa, de traje, con portafolios de color café, su porte es inconfundible, no de hombre letrado, más bien con porte de líder sindical.

La escuela está ubicada casi al centro de tres colonias populares, no tan distante de mí, así que decidí visitarla para constatar lo que me decía Dimas, más (cantidad), mejor (calidad). Lo primero que noté al entrar fue el término más, le di la razón a Dimas, la cantidad de niños era enorme (llegué a la hora del recreo).

Lo de enseñar mejor, desde luego que lo noté, había bancas, pizarrón, y cada grupo según el año que cursaba contaba con un salón propio, –esto está mejor que allá dije– como para entrar nadie me recibió, tampoco hubo necesidad de despedirme de nadie, así que de la misma forma me salí, mañana felicito a Dimas, anoté el nombre: "Escuela Primaria Estatal Núm. 18  Lic. Fulgencio Mass Bueno".

Al otro día, gustoso le comenté a Dimas sobre esta escuela particular. Casi me patea. –como serás tonto, esa que fuiste a ver, es una escuela de gobierno, las escuelas particulares es donde tu pagas para que te enseñen mejor y aprendas más... mañana te muestro una de ellas, –no se despidió– se fue muy enojado.

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