QUÉ RECORDAR
Qué recordar de la vida
cuando la vida se pasa,
si la infancia fue tan corta,
la juventud desdichada,
amé a mi madre, a mi perro,
vi crecer a mis hermanos,
en los campos yo jugaba
oculto en los alfalfares,
un grillo mi compañero,
su murmullo entre destellos
brillaba en aquel silencio
donde nada me intrigaba.
Un día decidí que el campo
no sería mi compañero,
me retiré de la calma,
para ser leño de infierno,
hundido entre rascacielos,
oculto entre los palacios
perdido en la gran ciudad,
mi voz quedó en orfandad
por no tener a mi lado,
aquellos que tanto amé.
La vida no te da miedo
si hay calor, del sol sus rayos,
si hay un amor que te quiere,
te haces el disimulado,
al ahogarte la tristeza,
lo buscas cuando se ha ido,
es la nueva soledad,
la que te obliga a ser otro
en busca de quien contigo
recorra el mismo sendero.
La vida, siempre la vida,
confunde nuestras acciones
y te despierta el poeta,
que hace de tu andar canciones,
buscas, sin que sepas qué,
y te atrapa oscuro tedio
la gitana en propia mano,
te dice que andas perdido
como si en verdad soñaras,
te niegas a despertar.
Pero aún es largo el camino,
hay ampollas en tus pies,
estoy de paso contestas,
esta vez no te equivocas
porque ese andar es más lento,
el camino más pesado,
cuando quieres recordar,
lo que dejó atrás la vida,
solamente te das cuenta...
que no supiste vivir.
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