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Rhandi Reynard

LO FRÍO DE SU AUSENCIA

Si tienes quien te quiere, adoleces

cuando hay brazos que te esperan

esas caricias indolente rehusas

cuando ven que te tardas... desesperan.

 

Cuando llegas, el ímpetu se apaga

porque así tu tardanza lo dispuso.

tu orgullo entre tinieblas vaga

por ignorar caricias en desuso.

 

Llegas pensando, que deben esperarte

abiertas a ese, tu desvelo alocado

por esa liviandad tan humillante

sólo encuentras amor... adormilado.

 

Al día siguiente ignoras todo aquello

fingiendo amor por simple conveniencia

te marchas nuevamente con orgullo

agradeces sonriente, su obediencia.

 

Nadie tiene paciencia tan constante

que los brazos de esa, que ante el altar

juró respeto y paciencia permanente

y que sólo la muerte, los ha de separar.

 

Ahí estará... el tiempo que decidas

sin pedirte un cambio en consecuencia,

mas cuando quieras caricias compartidas

vas a sentir lo frío de su ausencia.

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