TÚ MI AMIGO
Déjame ser poeta, desnudo, sin insignias,
sin reconocimiento alguno, sin diplomas,
déjame ser ingenuo, aunque esté inmerso
en sueños de barro desechos, fragmentados
en mi mundo sin eco, repleto de consignas
en mi calle empedrada, de volátiles palabras.
Déjame ser sincero, sin sumisión amigo
que escriba ese sentir como lo vives
a veces con amor, coraje o sinsabores,
retando la arrogancia de los hombres
sintiendo sin enojo, sus gélidos reproches.
Déjame ser poeta, de corazón indomable
no critiques cuando río, sabiéndome triste
porque la risa es, la que alimenta el alma,
el alma hace en mi cuerpo el movimiento,
es del férreo corazón su péndulo testigo
del rítmico dolor que gime dentro.
Déjame ser sencillo, innocuo, pero cierto
déjame caminar excelso y con orgullo
y cuando muera, tú mi amigo... sigue.
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